martes, 15 de marzo de 2016

Helene Schjerfbeck



(1862-1946)
 
El talento precoz de Helene Schjerfbeck y una lesión de cadera sufrida a la edad de cuatro años, le afectaron durante toda su vida. Ingresó en la Escuela de la Sociedad Finlandesa de Arte en 1873, asistiendo después a la academia privada de Adolf von Becker en Helsinki de 1877 a 1878. Como su familia no era adinerada, Helene tuvo que depender de becas. En 1880 pudo marchar a París, donde estudio en la academia para mujeres de Mme. Trélat de Vigny, y en 1881, pasó a la Académie Colarossi. El tiempo pasado en las colonias de artistas en Concarneau y Pont-Aven en el verano de 1881 y en 1883-1884, fue vital para su desarrollo.
La primera obra importante expuesta por Schjerfbeck, Soldado herido en la nieve (1880, Ateneum, Helsinki), comprada para la colección de la Sociedad Finlandesa de Arte el mismo año en que fue pintada, muestra claramente lo que se esperaba de ella en Finlandia, donde la pintura histórica aún seguía gozando de la mayor estima. Sin embargo, pronto se interesó por el paisajismo. Funeral en Bretaña (1884, Museo Pojanmaan, Vaasa), obra paisajista madura, fue aceptada para el Salón de París el año en que fue terminada. Aquella fue la segunda vez que Schjerfbeck expuso en el Salón, pero ya en 1881 su Muchacho dando de comer a su hermanita (Ateneum, Helsinki) había mostrado el naturalismo por excelencia, y también entonces fue vanguardista. La originalidad de Schjerfbeck está, no obstante, en obras más espontáneas e impresionistas, tales como La puerta. La obra temprana más importante de la pintora es La convaleciente (1888, Ateneum, Helsinki) pintada en St. Ives, Inglaterra, por la que recibió una medalla de bronce en la Exposición Universal de París en 1889.
En la década de 1890, Helene Schjerfbeck dio clases en Helsinki, pintando poco, y, en 1902, ella y su madre se mudaron a la ciudad de Hyvinkää. La lucha nacionalista de Finlandia y el simbolismo narrativo no la inspiraron, ya que su propio enfoque era esencialmente subjetivo. Comenzó a desarrollar su estilo modernista y se concentró en la pintura de tipos y en simplificar la expresión a lo esencial. La mordacidad de sus autorretratos alrededor de los ochenta años de edad los hace únicos en la historia del arte. Desarrolló de forma consecuente su enfoque pictórico, como podemos apreciar en sus bodegones coloristas. Sin embargo, su gran pasión siguió siendo pintar al prójimo, su espíritu y su carácter. En la actualidad es una de las artistas más famosas de Finlandia.

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