viernes, 22 de abril de 2016

JUDITH LEYSTER (1609-1660)



En un importante período de la pintura holandesa dominado por Frans Hals, Rembrandt y más tarde Vermeer, en el gremio de pintores de San Lucas de Haarlem, figuraron dos mujeres. Una de ellas, admitida en 1633, era Judith Jans Leyster, la octava hija de un cervecero y sastre llamado Jan Willemsz Leyster, nacida en esta localidad en el año 1609. Cuando tenía quince años, la hostería que regenteaba su padre quebró y Judith tuvo que dedicarse a la pintura como oficio. No se conoce mucho sobre su formación artística, pero a los dieciocho años ya era reconocida como pintora. Del libro de Samuel Ampzing, publicado en 1628 y titulado “Descripción y elogio de la ciudad de Haarlem”, se deduce que pudo haber sido alumna del pintor Pietersz Frans de Grebber.

   
                                         


Judith Leyster realizó retratos, bodegones y desarrolló también la pintura de género,
que se entiende como la representación realista de escenas de la vida cotidiana en ámbitos como la familia, la calle, las fiestas, las tabernas y los paseos campestres, temas de gran demanda entre los miembros de la burguesía holandesa. En 1628 su familia se mudó a Vreeland, donde su pintura tuvo influencias de los caravaggistas de Utrecht y otros pintores de género, como Hendrick Terbrugghen y Gerrit van Honthorst. Judith introdujo en Haarlem la modalidad de utilizar una fuente de luz visible en un escenario oscuro, como puede verse en “La Proposición”, donde la luz de la lámpara ilumina la escena en la que el hombre ofrece dinero a una mujer que se supone es una prostituta, si bien en esta obra la fémina no parece estar alentando las acciones del hombre ni tener una actitud seductora. Este era un tema bastante común entre los caravaggistas.
Un hecho fuera de lo común en la época es que esta pintora tenía su propio taller, donde también se dedicó a la enseñanza y tuvo alumnos varones. Entre ellos figuran Willem Wouters, Hendrick Jacobsz y David de Burrij, aunque no hay evidencias de trabajos que ellos hayan producido.





En 1628 su familia se mudó a Vreeland, donde su pintura tuvo influencias de los caravaggistas de Utrecht y otros pintores de género, como Hendrick Terbrugghen y Gerrit van Honthorst. Judith introdujo en Haarlem la modalidad de utilizar una fuente de luz visible en un escenario oscuro, como puede verse en “La Proposición”, donde la luz de la lámpara ilumina la escena en la que el hombre ofrece dinero a una mujer que se supone es una prostituta, si bien en esta obra la fémina no parece estar alentando las acciones del hombre ni tener una actitud seductora. Este era un tema bastante común entre los caravaggistas.
Un hecho fuera de lo común en la época es que esta pintora tenía su propio taller, donde también se dedicó a la enseñanza y tuvo alumnos varones. Entre ellos figuran Willem Wouters, Hendrick Jacobsz y David de Burrij, aunque no hay evidencias de trabajos que ellos hayan producido.
Luego de contraer matrimonio en 1636, la actividad artística de Judith decreció drásticamente. Ella y su marido se mudaron a Ámsterdam y tuvieron cinco hijos. Sus trabajos conocidos posteriores a 1635 son un par de ilustraciones en un libro sobre tulipanes, de 1643, y un retrato fechado en 1652. Su marido, Jan Miense Molenaer, también fue pintor. Se dice que su talento no alcanzaba al de ella, pero tuvo una producción más numerosa. Es probable que ella le ayudase en su trabajo, además de dedicarse a la crianza de los hijos y administrar las rentas de algunas propiedades que poseían en Haarlem y Ámsterdam.




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